¿Te has sentido presionado a cruzar rápido cuando te dan el paso? ¡Ese impulso de apurarse! Bueno, pues en 1939, un juez en Liverpool nos da una lección clara: no hay un estándar para caminar por la calle; hay que aceptar a las personas como son.
El caso Daly v Liverpool Corporation nos remonta al Liverpool de 1938, cuando la señora Daly, de 69 años, fue atropellada por un autobús.
Al demandar a la ciudad, el abogado del Ayuntamiento intentó culpar a la señora Daly por haber sido negligente.
Pero esto no convenció al Juez Stable. Para él, la ley no podía ser tan absurda como para desproteger a alguien por ser lento o viejo. No existe un estándar de peatón hipotético. Puede que la señora no haya reaccionado tan bien como un joven, pero hizo lo mejor posible para evitar el accidente. Y eso era suficiente.
Respecto al chofer, el Juez determinó que él era el responsable del accidente, pero fue muy empático. Reconoció que los conductores de transporte público se enfrentan a dos deberes irreconciliables: cumplir con los horarios de la ruta y conducir con extrema precaución.
Al final, el Juez falló a favor de la señora Daly, condenando a la ciudad de Liverpool a pagar una indemnización de 100 libras.
Así que cada vez que te sientas lento al caminar por la calle, recuerda al Juez Stable, quien seguramente estaría de tu lado. Cada quien tiene su ritmo.
Referencias
Daly v Liverpool Corporation [1939] 2 All ER 142





